Revuelto de entrañas

Era un revoltijo sin trabar.

Un manojo de eso-que-llaman-sentimientos imposible de agarrar, incluso con las dos manos.

O no, tal vez eran pensamientos.

Eran “cosas” que le revolvían las entrañas.

Un revoltijo de huevo con ajos tiernos, decían en su casa.

Un atajo de mentiras racionales que sabía a mata y maleza, a cenizas y a enredo.

Escupió.

Se limpió la boca. Y se miró al espejo.

Advirtió que lo único que salía de su cabeza era pelo enredado.

Era un revoltijo sin trabar.

Empezó a peinarse.

 

http://lamonomagazine.com/las-wawas-sentimientos-enredados/#.U1QdrlV_vp0

 

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