‘Beatlemania’, de La Vegas y Broadway a Barcelona

He escuchado un montón de covers sobre The Beatles, pero este va a ser el plato fuerte. Nos lo han prometido, y nos hemos fiado porque pinta estupendamente: la banda Beatlemajesty lleva siete años rindiendo homenaje a los míticos ingleses en -nada más y nada menos- Las Vegas y Broadway. Se dice de ella que es la mejor banda que honra a The Beatles del mundo. Si estáis en Barcelona, no os podéis perder este show al más puro estilo Broadway. ¡Solo hasta el domingo! En el Teatro Barts.

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Il Gran Teatro Amaro

Willkommen, bienvenue, welcome.

Il Gran Teatro Amaro encaixava perfectament en el petit Escenari d’Alcoi. Tu, ni fet a posta. Clar, ja sabem que el dissabte tot és més relatiu; el fum (abans) i l’alcohol dilaten el temps… l’espai. Tot es pot.

I, ostres, a un cabaret o taberna, encara hi ha més exigències d’aquest tipus. Collons, la gent vol passar-ho bé. Però continuava sent massa grotesc veure cinc homes allà ficats (Robert Van Der Tol, Mischa Kool, Gat -el català-, Panc Daalder i Peter Van Os), quatre dels quals eren holandesos de dimensions respectables. A més, a la paròdia faltava sumar-li tota una sèrie d’objectes sonors: guitarres, ukulele, banjo, piano, contrabaix, serra musical, mandolina, percussió, tambors, acordió i metal·lòfon. Era impossible imaginar-se l’espectacle, però ja sabíem que anava a ser això mateix.

La veu de Robert va ocupar moltíssim. Fins i tot va omplir algun cap buit. Francés, alemany, italià, holandés, castellà. Molts defensors de la lletra en les cançons van desistir en algun moment per incomprensió. La majoria es va acomodar en un so pur i nu que, més enllà del tòpic, parlava per si mateix. Il Gran Teatro Amaro va murmurar per seduir-nos, va cridar per reivindicar. Res d’amplificadors ni amplificacions, tot “de tu a tu”, “vine que t’ho conte”…Això si, en veu alta, s’il vous plaît.

A ningú li va quedar res a dir, en cap idioma. Silenci connotatiu, molts cops. Les cares, les nostres, amb els ulls secs i la boca feta aigua; les seues, des del principi, amb la tendra inèrcia de la ironia feliç, que vol ser. La pròpia de la seua filosofia, que naix i mor amb la música “transeuropea d’entreguerres” que professen. Un record a aquella Europa que va truncar el nazisme, plena d’esperances efervescents que alguns donàvem per perdudes, fins i tot, a la nostra imaginació. Fins que Il Gran Teatro Amaro li va fer un “huequet” a l’Escenari, entre sospirs i trets musicals. Tot es pot.

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Del presente del verbo ‘cambiar’

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Foto de Aaron Duval-illustration

El cambio. El cambio es… El cambio es. Ni será ni fue. ES. Ahora, o nunca. El cambio se pudre si no lo usas en presente. Que no, que no. Que no te piensa esperar. No es ni el último tren ni topicazos del estilo. Es un chasquido que busca eco. ¿Te vas a esperar a que se te ponga la cara como una pasa encontrando “el momento perfecto”? Si lo tienes delante de tus narices, lo que pasa es que el cambio espera alguna propina. Ya que te abre los ojos…

¿Sabéis que un periodista también tiene derecho a decir NO? Señores, el periodismo se paga

Hace menos de una semana, me citaron para una entrevista en la que buscaban periodistas. La primera impresión fue de regular a bastante mejor, pero las dos reuniones consecutivas fueron las gotas que colmaron el vaso. La situación era esta: dos empresarios de sesenta años quieren a alguien que les lleve un blog, busque anunciantes y edite una revista. Ninguno de los dos tiene ni idea (NI IDEA) de cómo funcionan las nuevas tecnologías. El problema no es este, sino que pagan una miseria por un trabajo que ni siquiera saben (o quieren) valorar. Mi estado de confusión acabó cuando, en el tercer encuentro, conocí a la que iba a ser mi compañera en el puesto. Compartimos opiniones y nos sentimos suficientemente fuertes como para poner las cartas sobre la mesa y plantar cara a esta gente que, me gustaría pensar que solamente por ignorancia, aunque no estoy segura de ello, intentó timarnos. Así, claramente. Esta es la respuesta, conjunta, que le hemos dado a la empresa. Me siento decepcionada por mí y por la profesión en general, pero ha sido un alivio ver que la dignidad no me la ha quitado nadie. Ah, todavía no hemos obtenido respuesta a la carta.

“Buenos días, señor x.

Hemos tomado una decisión conjunta (M y M): consideramos desde un principio que el trabajo que nos pedís requiere un esfuerzo que no se ve reflejado en el salario que ofrecéis. Entendemos que las nuevas tecnologías son un aspecto que escapa a vuestros conocimientos pero, como profesionales, no podemos permitirnos una nueva degradación de nuestra profesión. Por este motivo, pedimos una cantidad fija mínima al mes de x euros cada una, para cubrir las horas que dedicaremos a la creación del blog, la búsqueda de anunciantes…entre otras tareas especificadas. El tiempo es oro y los periodistas también somos mano de obra que quiere cobrar, como cualquier diseñador, publicista… de su empresa. Tengáis o no idea de cómo está el tema, pagar un salario por horas es algo tradicional, que se ha hecho toda la vida, vamos.
Además, necesitaríamos un replanteamiento claro de lo que buscáis, saber por dónde van los tiros, o dejarnos total libertad y confiar en nuestras competencias.
Atentamente,
M y M”

Podría echarte de menos, pero lo haré de más

Podría decirte que te he estado echando de menos toda una vida, aunque realmente no tuviera un sentido (casi ni sintáctico ni semántico). Podría convencerte de que ahora mismo estoy exprimiendo naranjas pensando en tu amor, de que eres el culpable de mis ya-no-tan-frecuentes noches de insomnio o de que voy perdiendo sentimientos por la calle si te cruzas en el camino de mi mente. Podría prometerte un mundo de cosas que no sé cómo asimilar, llorarte en todas mis canciones preferidas para luego perderte entre líneas de textos personales y algo huérfanas.

Podría, podría… pero no lo haré. Ahora, la verdad, porque no tengo tiempo y me espera una bronca en el trabajo. ¿Antes? No hubiera tenido sentido. No lo hubiera tenido, no, porque hubiera sido una distracción mezclada entre tus abrazos, tus besos… tu lengua en general. Estábamos demasiado distraídos en el gerundio. Y, ahora, es tarde para echar de menos esa realidad, aquella que superó expectativas. Ni aún queriendo. En todo caso… podríamos volver a echarla de más.

Sin Sentidos, exposición de surrealismo pop en Valencia

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Hay ocasiones en que no sabemos para qué sirven los sentidos. Notamos el impulso de querer acariciar el alma de alguien, o de besar apasionadamente su cerebro, pero no sabemos hacerlo (literalmente). Hay otras en que nos resultan inútiles, además. Los cogemos y los montamos y desmontamos según nos place. Justo en ese momento, la artista Sara Sanz (os la presentamos aquí, claro que os suena) congela el tiempo. Sumida en una profunda dicotomía entre el sentir y no sentir, Sara nos lleva a su plano más personal, con grandes toques de surrealismo pop. Si queréis ver cómo se devoran los sentidos en directo no os perdáis su solo exhibition, este jueves, en Valencia. Hay exposiciones que, no te quitan, te devuelven el sentido. Aquí el evento.

Sin Sentidos de Sara Sanz. Jueves 13 de diciembre. 20h. Galería Set Espai d’Art. Plaza Miracle del Mocadoret 4. Valencia.

Texto para lamono magazine, por Marta Rosella G.D. Crítica completa, en catálogo.

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