‘Penev’, un futbolista que hurga, pero con cosquillas

“Cada vez que quiero que las cosas me salgan bien, me tomo mi tiempo. Igual que con las malas” (X. Giménez, Penev)

Penev es una cerdada. Quiero decir, una porquería de obra, como la ciudad de Valencia (“¡no generalice!”). Me explico. Resulta que Penev es, además de un título con doble sentido (para los que no sabíamos que se trata del nombre de un ex-futbolista búlgaro), el leitmotiv en alemán, “cerdada” o motivo central, en español (según la wikipedia), de la obra interpretada muy realmente por Xavo Giménez -es suya- y Toni Agustí.

Dos personajes. Uno es más malo, lo que viene siendo peor, que el otro.  Toni es entrañable pero inseguro -ojo al dato-. Desea mil cosas que no puede cumplir hasta que el espectador no conozca su difícil realidad; tiene una madre -Xavo- descojonantemente neurótica, en mi opinión de hija, y un hijo que prefiere estar con su mujer -están divorciados-. Xavo es multidisciplinar: vendedor, madre, confidente y…“¡Espectadooooor!”. Aquí mi primer inciso: la aparición de una voz oculta que demanda atención llega como un aviso necesario, abrumador y desternillante que despeja al aturdido espectador real con una serie de aclaraciones fundamentales para entender el argumento.

Xavo: “Espectador. Vamos a hacer teatro moderno (…). Esto es, iremos hacia adelante y hacia atrás.”

¿A cuánto está el corazón de malvado de hoy?

Una de las frases que pueden atrapar dentro del guión es cuando Toni se emperra en matar con arco, “porque es más elegante”. Me pregunto si hay maneras elegantes de matar. Está claro que cualquier disfraz cae cuando se trata de sobrevivir. También cuando rozamos la miseria humana, cuando todo se vende, o cuando nada. Así se refleja en la obra de Penev, en cada imagen mental que retenemos de la misma, en cada sonido que escuchamos y en cada aparecer y desaparecer de luces.

En el caso del crimen de ‘Penev’, la imperfección reside en su naturalidad, en la dolencia y el contraproducente día a día, la mirada al pasado, y el “regreso al futuro”. Vamos, lo que te puede decir un psicoanalista si vas a verle.

El espectador susurra a grito “pelao”: ¿aún pretendes convencerme de que ‘Penev’ es una comedia?

El dramaturgo Xavi Puchades considera que Penev es una comedia “muy bestia” y tan “sencilla” como “maravillosa y letal”. Secundo su valoración. Xavo Giménez es especialista en rescatar dramas -considero personalmente que es uno de sus ganchos-. Sumergirse en la sala Ultramar con este tipo de obras es como si te dieran un flotador al entrar. Sales un poco más ácido de lo que has entrado, esperando utópicamente entender cada jugada, pero con la mandíbula desencajada que se le queda a cualquier ser humano cuando saborea y disfruta de la victoria, o cuando se parte la caja, vaya. Como cuando le ponen una tarjeta roja al equipo de Mourinho. Algo así.

penevenlasalaultramar

 

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