Letra joven

Caligrafía: el arte de escribir bello (Mediavilla, 1996). La letra es caprichosa en forma y contenido. Es escurridiza, no le gusta que interpreten las sombras que duermen en sus contornos. No obstante, adora que la admiren, así como sentir que acarician cualquiera de sus vértices, sobre todo el que conecta con el corazón. Una letra redondeada puede volverse punzante, del mismo modo que una inclinada puede acabar en el suelo. O viceversa. Pero la letra tiene la capacidad de “reescribirse”: conserva su perfil intacto, o lo que es lo mismo, su esencia joven. Y, de este modo, se deja llevar. Se deja llevar y también copiar, aunque no por cualquier mano. Eso sí: nadie tiene derecho a borrarla, ni parcial ni íntegramente.

Existe la letra reversible, aquella que se entiende incluso en negativo, y la que logra deletrearse a sí misma. Existe la letra protectora… y la protegida por adornos tipográficos. Existe la uve doble de color transparente. Pero, por encima de todo, existe la letra bella, tanto en contenido como en contingente, aquella que danza a sus anchas por entre las líneas de la vida, sin importarle perder el equilibrio por un final.

Lo importante es que cada uno entienda su propia letra.

Para ti… No vuelvas a darnos un susto de estos.

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