Entrevista escritor Alejandro Palomas (publicada en el diario Información de Alicante el martes 3 de enero)

(ÍNTEGRA. Ligeramente modificada respecto a la versión en papel; no se colgó en la web)

Punto y aparte

Alejandro Palomas

AUTOR DE EL SECRETO DE LOS HOFFMAN

Texto de Marta Rosella Gisbert Doménech             

Con este libro, que fue adaptado al teatro, quedó finalista en el VII Premio de Novela Ciudad de Torrevieja en el 2008, uno de los espaldarazos más importantes en su carrera. Un puesto que volvió a ocupar recientemente en el Premio Primavera de novela, gracias a otra de sus obras. Es intimista, coral y, a su modo, analgésico. De trazo dulce pero firme. El catalán acaba de publicar libro: El tiempo que nos une.

“LA CRISIS DEL TIEMPO SE SUPERA VIVIENDO EN ÉL, NO CONTRA ÉL”

El tiempo que nos une es el título de su nuevo trabajo. ¿De qué trata?

Es una novela sobre una saga de mujeres, liderada por la nonagenaria Mencía, sus hijas, sus nietas y sus bisnietas durante un intervalo de años en los que la familia pasa por un cúmulo de situaciones que harán salir lo mejor de cada una de ellas para poder seguir adelante juntas.

La novela gira en torno al universo femenino. Parece que los hombres queden en mal lugar.

No, yo no diría eso. Los hombres de El tiempo que nos une son hombres muy presentes, aunque no siempre lo estén físicamente. Su importancia es fundamental para que las mujeres de la familia puedan actuar libremente, sin demasiadas limitaciones ni a la sombra de nadie. Todos ellos son hombres fuertes, que marcan y han marcado mucho pero que terminan por desaparecer porque no son los protagonistas de estas vidas.

¿Cómo se logra establecer un vínculo así de fuerte entre cuatro generaciones tan diferentes entre sí, tan desencajadas y alejadas en el tiempo?

El vínculo es el cariño y la generosidad de mis mujeres. Todas ellas, las cuatro generaciones, están articuladas sobre esa base y a partir de ahí toma forma la emoción que transmiten. La forma de quererse de Mencía, Lía, Inés y las demás es un amor sin fisuras, un amor que no se cuestiona en ningún momento. Todas luchan por salir adelante, cada una a su modo, pero todas saben que las demás están, incondicionalmente. Es un amor sin dudas, enorme.

¿Cree que puede tener éxito una historia que prefiere a una anciana como protagonista teniendo en cuenta el abandono social generalizado que existe hacia este grupo de edad?

Rotundamente sí. Quien conoce a Mencía se enamora de ella desde la primera línea, desde su primera intervención. Su sentido del humor, su capacidad de crear realidades nuevas para sus “niñas”, su inteligencia, su generosidad… es imposible que Mencía no salte de las páginas para quedarse. Nadie hasta ahora ha podido permanecer indiferente ante lo que es ni ante lo que encarna, porque hacerlo sería negarnos una parte muy importante de lo que somos, de lo mejor que tenemos como seres humanos. Los 90 años de Mencía son noventa años de vida dedicados a la vida y lo que esta mujer es capaz de hacer con nosotros como lectores y como personas es tan raro como difícil por extraordinariamente humano.

En el libro se narran las vicisitudes de un grupo de mujeres conectadas por sangre y, muchas otras veces, también en pensamiento, un tema aparentemente cotidiano. ¿Dónde está el gancho?

No hay gancho. Hay mujeres que viven, que sufren y disfrutan de los momentos de felicidad conjunta, que comparten desde el primer minuto con nosotros lo que son y que se superan día a día, mostrándose sin vergüenza. Y humor, mucho. Y mucho llanto también. Son mujeres en primer plano que se hablan, se tocan, se secan las lágrimas y se encogen y se expanden como si estuvieran a nuestro lado. El secreto es que no solo las leemos, sino que las sentimos a nuestro lado.

Su novela tiene un mensaje directo. A la vez, juega a los paralelismos, uniendo y desuniendo historias a la perfección, pero sin que cada unidad narrativa pierda su esencia, su autonomía. ¿Cuál es su manera de trabajar?

Trabajo de forma muy visceral, sobre todo en esta obra. Empecé desde cero, solo con el título y con una voz, la de Mencía. Eso ocurría muy poco después de que muriera mi abuela, prácticamente en mis brazos, y cuando oí esa voz supe que algo muy especial había llegado, que alguien quería contarme algo y que yo tenía que sentarme a escuchar. A veces, y aunque suene extraño, con esta novela siento que no he hecho más que transcribir, que he escrito al dictado, noche y día, y curiosamente nunca, en los años que llevo de escritura, he sido más feliz escribiendo. Ha sido la experiencia más maravillosa que he vivido, no solo como escritor, sino como persona.

Juega a cambiarle la voz al “yo” narrativo, dejando hablar a todas las protagonistas en primera persona, que se turnan los capítulos.  ¿Cuál es el objetivo?

Me gusta que hablen todas, que participen, cada una con su voz. Es la única forma de que podamos conocerlas de verdad. El objetivo es que cada lector y cada lectora sea un personaje más, que sea parte de esta gran familia y que encuentre en ella un refugio del que no quiera salir.

Su estilo recuerda al de algunos escritores hispanoamericanos, como Ángela Becerra.

El tinte sudamericano que aparece en mis novelas responde a que soy hijo de chilena y que en su día me empapé del gran boom de la literatura latinoamericana, sobre todo la femenina: Gioconda Belli, Marcela Serrano, Laura Esquivel, Isabel Allende, Ángela… todas han ido apareciendo para quedarse en algún momento de mi adolescencia y de algún modo han seguido conmigo en mi propia creación. Y me honra y me alegra que sigan entre mis líneas. Creo que son la mejor compañía.

En El tiempo que nos une hay una frase definitiva, puesta en boca de Mencía, la anciana de noventa años: “Dejé de contar porque el miedo a vivir en el descuento era demasiado para una mujer tan vieja”. ¿Cómo se supera, según usted, la crisis del tiempo?

La crisis del tiempo se supera viviendo en el tiempo y no contra el tiempo, navegando sobre él y no dejando que sea el reloj el que marca las horas, sino que sea la emoción quien nos guíe. Eso lo saben muy bien las mujeres de El tiempo que nos une porque su tiempo es como un gran velero en el que todas navegan juntas.

El final, teniendo en cuenta la edad avanzada de la protagonista… ¿qué sabor de boca nos deja?

El reloj de Mencía no puede pararse todavía porque habrá más Mencía en un futuro no muy lejano. Y más Lía, y más Bea… las vidas de estas mujeres siguen adelante y yo estoy aquí para trasladarlas a quienes las esperan. La saga de esta familia prepara ya una nueva aventura y un reencuentro que cambiará mucho y que reordenará todavía más. Mientras yo pueda seguir escribiendo, habrá Mencía. Seguro.

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Entrevista Arthur Caravan: “Estamos entre el público valenciano y los melómanos treintañeros” (diario Información de Alicante, 28 de diciembre)

por M.ROSELLA GISBERT DOMÉNECH

Un cambio de letras en el apellido del poeta Arthur Cravan, sobrino de Oscar Wilde, les sirvió como nombre. La caravana dadaísta de estos cinco alcoyanos se vuelve a poner en marcha con su segundo disco, “Atles enharmònic”, que se puede descargar por Internet de manera totalmente gratuita, y que se ha podido escuchar en espacios como el Music Hall de Barcelona y la Sala Matisse, en Valencia. El grupo regresa dispuesto a sorprender incluso a aquellos que creían conocer su modo particularmente exquisito de crear música.
¿Cuándo y cómo arranca Arthur Caravan?
El grupo nace entre amigos de infancia, ya hace bastante tiempo. Antes de ponernos más en serio, estuvimos de aventuras con otras formaciones, en otras ciudades. La madurez del fin de estudios y la vuelta a casa configuran la actual visión del grupo.

Se puede decir que vuestro viaje comienza con el disco debut que lanzásteis en el año 2009. ¿Cómo fueron los primeros pasos?
Al primer disco no le pusimos nombre. No es homónimo, no se llama Arthur Caravan; simplemente, no tiene nombre. El álbum recoge los recuerdos de los viajes y exilios, y, por otro lado, las vivencias y amores cercanos. Tiene un aire romántico (del de verdad, no a lo Richard Clayderman) y nihilista al mismo tiempo: respira nostalgia.

Por Internet ya circula desde hace unas semanas un potente Vents, de “Atles enharmònic”, que está siendo un éxito. ¿A qué suena?
Vents es una muestra de lo que hay en el nuevo disco. Es más enérgico y con una presencia importante de las guitarras eléctricas. Aún así, mantiene el carácter lírico que define el primer disco, como los violines del maestro Ernesto Llorens o la letra que escribí yo.

Habéis recogido más de un premio…
Nuestro primer disco fue escogido mejor álbum según Mondosonoro (Valencia). También obtuvimos reconocimiento en los premios Ovidi Montllor y Los 39 sonidos. Por otro lado, recibimos el galardón a la mejor letra en los premios Ovidi y el TresC de la feria de Vila-Seca. Con el segundo disco ya se verá. A lo largo de este tiempo, hemos tocado junto a Joan Miquel Oliver, Els Pets, Senior i el Cor Brutal, Pau Riba, Hugo Mas, los Orxata Sound System y Remigi Palmero (entre otros).

Vuestra música es particular, inconstante. ¿Estáis encasillados en algún estilo o voláis libremente?
La particularidad del grupo es esta, que somos un grupo. Aquí todos somos importantes, no se trata de un cantante y una banda que lo acompaña. En el grupo participamos todos, incluso el manager y el técnico de sonido. La música la componemos de forma asamblearia. Y las letras, mayoritariamente son mías, pero en este disco hay textos de otros miembros, o escritas a dos bandas. ¿Estilo? Parece que vamos de un lado a otro, ya que no entramos en los circuitos del ska o del punk, pero tampoco estamos con los cantautores, ni en la canción protesta. Nos encontramos entre el público valenciano y los melómanos treintañeros de clase media que aman las licencias libres y que distribuyen su música gratuitamente por Internet (lo que te decía, unos románticos).

Una parada relativa, con la promoción de vuestro nuevo trabajo, que os servirá para coger impulso. ¿Después, qué?
De momento, estamos centrados en los proyectos relacionados con este segundo disco, y en medio de presentaciones. Después, ponernos con el tercer álbum y grabar nuestro espectáculo de búsqueda de canciones valencianas. La iniciativa, titulada Si t’arriba el dematí (la nit de la música valenciana), es una recopilación que recorre desde el esplendor autonomista de la canción hasta el actual resurgimiento de bandas, pasando por una noche de grandes grupos olvidados por las instituciones y el mercado. Además, este espectáculo se acompaña de un soporte visual, citas y un fuerte trabajo de hemeroteca, que ilustra toda esta idea (guión a cargo de Pau Grau).